Un emprendimiento agroecológico y a baja escala sigue apostando con todo a la vitivinicultura
En Dos acequias, San Martín, la familia Desgens elabora partidas limitadas de vinos, con una filosofía de respeto por la tierra y los lazos familiares.

Néstor Desgens, reconocido ingeniero agrónomo de la provincia gestó hace algunos años un proyecto familiar con peso y filosofía propia. Sus hijos Lucía y Jeremías no dudaron en apoyar este legado e imprimirle conceptos vinculados a las agroecología –como les enseñó su papá-, la comunicación a través de redes y ferias, e incluso han comenzado a recibir visitantes que se acercan a conocer este predio de apenas 6 mil metros cuadrados. Un espacio suficiente para generar los vinos Kantaka que se destacan por su tipicidad tanto en varietales tradicionales como Malbec y Bonarda y otros menos convencionales como Tannat, Ancellota, Montepulciano y ahora un nuevo Marselan.
El Enfoque Agroecológico es quizá una de las grandes particularidades de este proyecto, y no es por casualidad. Desde pequeños, en la casa paterna, Néstor les enseñaba como un experimento doméstico a criar lombrices en el jardín de su casa para procesar residuos orgánicos. Ahora repiten la experiencia a mayor escala y así cuidar la salud del suelo donde crecen las vides. Para eso usan el orujo de las vinificaciones para alimentar a las lombrices en canteros de cría.
El humus cosechado de este proceso se emplea luego como abono natural para las nuevas plantaciones, cerrando un ciclo de nutrición que prescinde de químicos agresivos.Según explicaron Luchi y Jere en el programa "Al pan pan y al vino vino" que se emite los martes a las 21 por Tiempo Streaming, este enfoque nace de una "conciencia ecológica" que busca distanciarse de las viejas prácticas que históricamente fueron contaminantes.
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El nombre de sus vinos es "Kantaka", palabra pensada y con fuerte arraigo filosófico. Proviene de la historia del príncipe Siddhartha Gautama (Buda), quien emprendió su viaje hacia la iluminación sobre su caballo preferido, llamado precisamente Kantaka. Esta conexión con la filosofía de evolución y búsqueda de la realidad impregna el proyecto desde su concepción, otorgándole una identidad que va más allá de lo comercial.
El emprendimiento tiene raíces profundas en la historia familiar. Se asienta en tierras que pertenecieron a los abuelos maternos (familia Berenguer) y donde Néstor, el padre, comenzó a elaborar vinos como hobby alrededor del año 2000 bajo la marca "Dos Acequias", junto a dos familiares y socios. Luego continuó con su familia en el terreno donde cuenta con una diversidad de variedades.
"En el 2023 mi papá arrancó unas viñitas de Bonarda e hizo una especie de muestrario. Puso cinco hileras de 25 plantas de Ancelota, Montepulciano y Marselán. Muy poquitas cantidades pero con la idea de cuando esas plantas estén productivas al ciento por ciento puedan abastecer estas partidas", dice Jere mientras recuerda que en esa pequeña finca había Sultanina.
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Ese lugar es conocido desde hace mucho tiempo como Colonia Rogelio Fernández quien fue el dueño original de un gran predio que luego se dividió en parcelas menores.
Actualmente, el equipo combina experiencia y formación profesional. Jeremías es ingeniero agrónomo y forma parte del plantel técnico y comercial. En tanto Lucía es ingeniera industrial y aporta su visión en comunicación y gestión.
Néstor sigue siendo el motor del proyecto, encargado de la crianza de los vinos y el mantenimiento de la finca junto al enólogo y socio estratégico, Ariel Cavalier, quien maneja la elaboración.
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Kantaka se destaca por apostar a variedades menos convencionales en la región, logrando resultados premiados como por ejemplo el Tannat que se ha convertido en el "caballito de batalla", además de haber obtenido medallas de oro en diversas catas desde los inicios del proyecto. Mientras que la gran novedad es el Marselan, la "joyita" de la bodega que es de color extremadamente intenso, con destellos negros y muy agradable en nariz y boca. Su producción es muy limitada, con apenas 350 botellas.
No se puede dejar de mencionar el Ancelotta, un vino súper atractivo que es de gran demanda en las ferias a las que asisten. Es de color rojos profundo, muy sabroso y equilibrado. También elaboran Malbec de Pedernal (bajo la etiqueta "Kantaka de Altura", Sauvignon Blanc, Pinot Gris y Montepulciano
A pesar de no estar abiertos formalmente al turismo masivo, la bodega mantiene un vínculo estrecho con la comunidad, recibiendo contingentes de estudiantes y amantes del vino que buscan una experiencia genuina de "pasaporte a la ruralidad"
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La cosecha en Kantaka se vive como una celebración cooperativa, a menudo acompañada de música folclórica y un ambiente de camaradería natural. Para los Desgens, esto es mucho más que un negocio, es un cable a tierra y una forma de revalorizar el trabajo del obrero rural sanjuanino en un contexto donde el agro enfrenta grandes desafíos
Con precios que buscan ser accesibles para que el vino "llegue a la gente", este proyecto demuestra que la vitivinicultura del futuro en San Juan se escribe con respeto por el origen y el cuidado del ambiente.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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