Un grupo de mujeres jachalleras salvaron a decenas de perros de la desnutrición y el desalojo
El antes conocido como Hogar Animal Jáchal ya es una asociación civil con nombre propio San José, en la que participan activamente cinco mujeres. Asistieron más de 40 perros enfermos y buscan terminar con los refugios de animales concientizando a la población y multiplicando las castraciones.

Tras una profunda crisis institucional y un inminente desalojo judicial, la histórica organización jachallera logró reactivar su personería, triplicar las castraciones y dar en adopción a la mitad de sus animales en tiempo récord. Eso sí, aún quedan 16 perros por trasladar a un predio municipal en Tamberías, aunque la idea es seguir buscando adoptantes. Las voluntarias de la ahora Asociación San José (antes Hogar Animal Jáchal), se proponen un cambio radical: no abrir más refugios y focalizar el trabajo en el territorio. Pero para consolidar su clínica social, necesitan de forma urgente un terreno propio.
Lo que comenzó hace casi diez años como una respuesta vecinal ante el abandono de animales en la vía pública del departamento norteño, se convirtió con el tiempo en una historia de resistencia y superación liderada por mujeres. La Asociación Civil San José, popularmente conocida como Hogar Animal Jáchal, atraviesa hoy sus días más cruciales en medio de una orden de desalojo y un histórico operativo de adopciones masivas de los perros que estaban alojados en el refugio de Niquivil que se prepara para cerrar definitivamente sus puertas, dando paso a una nueva etapa de trabajo netamente comunitario.
Detrás de este gran operativo hay un equipo de apenas cinco mujeres en la labor diaria, encabezadas por la presidente de la agrupación, Cristina Ruiz -en su mayoría jubiladas de más de 55 años, acompañadas por dos voluntarias de entre 30 y 40 años-, que decidieron no mirar hacia otro lado cuando el refugio tocó fondo. Además de Cristina, la comisión está integrada por Isabel Nicolia (secretaria), Rita Carrizo (tesorera), Noel Lara y Daniela Carrizo, vocales
También te puede interesar: Zapla ganó el clásico
El refugio nació originalmente en marzo de 2017 como una subdivisión de la unión vecinal de Niquivil. En ese entonces, una vecina prestó un terreno para albergar a los animales de la calle, llegando a tener en su momento de mayor actividad unos 70 perros albergados. Sin embargo, con el transcurso de los años, el desgaste físico, el cansancio de los colaboradores y la partida de los jóvenes que terminaban la secundaria para estudiar fuera de Jáchal debilitaron la estructura operativa.
Hace dos años, lo que era un refugio de contención se transformó en un lugar de abandono. La falta de personal derivó en una grave crisis institucional y nutricional. "Nos encontramos con una realidad muy cruel", recuerda Cristina, una de las socias aportantes que, al tomar conocimiento de la situación, decidió involucrarse activamente junto a otras compañeras. En el predio quedaban 44 animales en severo estado de desnutrición, muchos al borde de la muerte.
A este dramático cuadro de salud se sumó un revés judicial. La dueña del predio de Niquivil inició un juicio de desalojo para recuperar su propiedad para trabajarla. Frente a esta situación, el nuevo grupo de voluntarias se puso como meta normalizar la institución. En un plazo de seis meses, con la ayuda de un contador local, reactivaron la personería jurídica de la asociación que la comisión anterior nunca había gestionado, conformaron una nueva comisión directiva y actualmente se encuentran tramitando el CUIT ante el ARCA y la apertura de una cuenta bancaria oficial.
También te puede interesar: Cambia el mapa del mundo, con proporciones más reales
El refugio más que eso parecía un "geriátrico" canino porque los animales habían envejecido y enfermado por la falta de cuidados. Pero había algo peor aún, un desalojo fijado de forma definitiva para el pasado 31 de agosto. Lógicamente que esto generó una gran preocupación entre las proteccionistas que decidieron comenzar por la salud de los perros. "Al haber estado tanto tiempo en el refugio, algunos perros llevaban más de ocho años allí. Los veterinarios advirtieron que el traslado a un nuevo predio les podía causar la muerte", cuenta Cristina Ruiz.
La respuesta de este pequeño grupo de 5 mujeres fue iniciar una campaña masiva de adopción en redes sociales y medios de San Juan. El resultado superó todas las expectativas: lograron dar en adopción a 22 perros adultos, pero aún quedan.
En una verdadera carrera contra el reloj, durante los últimos cuatro días el grupo de voluntarias entregó 12 animales. Siete fueron trasladados el domingo último al Gran San Juan -Chimbas, Rivadavia, Pocito y la zona centro-, gracias a que personas de estos lugares quisieron adoptarlos. Además dos perros y una caniche rescatada viajaron el miércoles, y tres más fueron entregados el jueves en Villa Iglesia.
También te puede interesar: Promoverán la inteligencia artificial en las aulas tucumanas
En el predio original de Niquivil hoy solo quedan 16 animales. Tras negociar una tregua de descanso con la propietaria del terreno y la Secretaría de Medio Ambiente municipal, las voluntarias concretarán el traslado definitivo de los últimos canes entre el lunes y el miércoles de la próxima semana. El nuevo destino es un espacio de 30 hectáreas cercadas en la zona de Tamberías, un predio municipal donde se han construido caniles provisionales. Allí, el municipio proveerá el alimento y el cuidado diario, mientras que las voluntarias se encargarán de socializarlos para facilitar futuras adopciones.
Una de las cláusulas clave del convenio con el municipio es que no ingresarán nuevos animales al predio de Tamberías. Para Cristina y sus compañeras, esto representa la oportunidad de aplicar un cambio de paradigma largamente postergado: erradicar los refugios masivos y trabajar de manera preventiva con la comunidad."Yo no soy partidaria de los refugios. La idea es no volver a hacer uno", afirma Cristina de forma contundente. En su lugar, están desplegando un abanico de estrategias comunitarias para lograrlo. En primer lugar han multiplicado las castraciones, al punto que el cupo mensual se elevará de 30 a 80 intervenciones, las cuales se distribuyen de forma rotativa entre el centro y las periferias de Jáchal.
El segundo paso es la Campaña de Anticonceptivos Inyectables. Ante la alta demanda de cirugías, la asociación implementó una feria semanal que se realiza todos los viernes en la Plaza Departamental. Allí aplican anticonceptivos inyectables a perras y gatas que brindan protección por seis meses hasta que llega su turno de castración. Desde mayo del año pasado a la fecha, ya han administrado 460 dosis. Estimando un promedio de seis cachorros por camada, esto ha evitado el nacimiento y abandono de miles de animales en las calles.
También te puede interesar: Investigan a empleados municipales de Alderetes: habrían robado combustible


Frente al problema de que los perros destruían rápidamente los colchones donados, las voluntarias comenzaron a fabricar colchonetas. Buscan colchones familiares en desuso, los cortan a medida, los forran con nylon resistente y les confeccionan fundas desmontables de jean o tela antidesgarro. Durante el invierno produjeron más de 100 colchonetas. Cada perro adoptado se entrega con su propia colchoneta y una bolsa de alimento. Las sobrantes se venden al público para generar recursos para la asociación.
A esto se suma una alianza con la EPET de Jáchal para que los estudiantes con la coordinación de una profesora proteccionista, desarrollen de forma solidaria la página web de la asociación para agilizar las adopciones y la difusión de casos.
El trabajo no se detiene, pero las limitaciones físicas se hacen sentir. Actualmente, la asociación asiste de forma externa con alimento a 150 perros callejeros. Además, sostienen en tránsito a cachorros y animales enfermos en sus propios hogares, costeando tratamientos intensivos de su propio bolsillo (como una perrita ciega alojada en la casa de una de las voluntarias).
También te puede interesar: El ingenio La Corona tiene nuevo propietario
Para sostener este esquema a largo plazo, necesitan dar un paso fundamental que es conseguir la donación de un terreno de aproximadamente media hectárea cercano al centro de Jáchal para desenvolverse con más facilidad.
"Tenemos personas dispuestas a donarnos los materiales de construcción, pero nos falta el terreno", explica Cristina. El objetivo es construir un centro de tránsito postquirúrgico, una sala de internación de emergencia y un quirófano propio para realizar castraciones. La ubicación céntrica es indispensable: el nuevo predio municipal en Tamberías se encuentra a 25 kilómetros de distancia (50 km ida y vuelta), lo que hace logísticamente inviable y económicamente insostenible el traslado diario para la atención de urgencias.
Actualmente, las voluntarias sostienen los gastos gracias a una cuota social mensual de 10.000 pesos. No obstante, una sola cirugía compleja puede costar 400.000 en algunos casos, algo que desestabiliza las finanzas.
También hay que decir que reciben apoyo con vales de combustible municipal para los traslados de adopción a San Juan y siete bolsas de alimento mensuales por parte de la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia, el resto del alimento (utilizan 22 bolsas mensuales en total) y los insumos veterinarios son financiados de manera particular.
Actualmente se puede decir que las cinco voluntarias le regalan una segunda oportunidad a decenas de animales que antes solo conocían las inclemencias del tiempo, y sobre todo, el abandono. Falta esperar un alma caritativa que done el terreno para alcanzar las metas previstas.
La universidad y proteccionistas sanjuaninos se unen en un proyecto para abrigar a los perros callejeros
La universidad y proteccionistas sanjuaninos se unen en un proyecto para abrigar a los perros callejeros
Fuente: Tiempo de San Juan
- #provinciales
- #grupo
- #mujeres
- #jachalleras
- #salvaron
- #decenas
- #perros
- #desnutricion
- #desalojo_1788569195
- #san juan


