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Un manifiesto a la resistencia

Para Diego Stickar, Ruge es mucho más que una película. Es un manifiesto visual, una reflexión sobre el arte, la vida y las maneras posible...

Por Redacción6 min de lectura
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Un manifiesto a la resistencia
Un manifiesto a la resistencia · Foto: La Arena

Para Diego Stickar, Ruge es mucho más que una película. Es un manifiesto visual, una reflexión sobre el arte, la vida y las maneras posibles de producir cultura en un contexto atravesado por la falta de financiamiento. También es una película sobre la memoria, la identidad, la resistencia y la necesidad de construir comunidad cuando las estructuras tradicionales dejan de ofrecer respuestas.

El film del director pampeano se estrenará hoy a las 21 horas en el cine Amadeus, donde previamente hará una intervención la actriz Silvina D'Atri, personificada como Olga Orozco. Además, luego de la proyección, Stickar abrirá el debate con el público presente.

"Es una forma de manifestarme, de mostrarle al mundo cómo sería para mí una situación ideal a la hora de crear una película", explicó el director en entrevista con LA ARENA. En ese sentido, Ruge plantea una pregunta que excede al cine: cómo seguir produciendo arte cuando los recursos son escasos y las instituciones ya no aparecen como una alternativa concreta.

La película transcurre en un futuro cercano, aproximadamente diez años hacia adelante, en el que un grupo de artistas que ya no puede afrontar el costo de sus viviendas decide reunirse y ocupar una fábrica abandonada. Allí construyen una comunidad y eligen vivir por fuera de las lógicas de un sistema que los expulsa.

La ficción, sin embargo, tiene un vínculo directo con el presente. Stickar observa en ese futuro imaginado situaciones que ya forman parte de la realidad cotidiana: el aumento del costo de vida, la dificultad para acceder a una vivienda y los obstáculos para producir arte sin financiamiento.

"Hay algo de pensar cómo seguir produciendo a pesar de estar desfinanciados y de no tener nunca dinero", señala. Desde esa perspectiva, la película también funciona como una experiencia personal del propio director, que decidió encontrar una forma de producción independiente y colectiva.

En lugar de esperar un subsidio o el respaldo de una institución, Stickar puso en juego sus propios ahorros, recurrió a personas que le habían ofrecido ayuda y convocó a una comunidad de artistas. "Con todo esto que tengo, qué es lo que puedo producir, qué es lo que puedo hacer", resume como una de las preguntas que atraviesan su recorrido.

Director desde 2005, reconoce que durante mucho tiempo esa relación con el sistema de financiamiento fue motivo de frustración. Con el paso de los años, sin embargo, comenzó a encontrar una metodología propia que le permitió desprenderse de esas estructuras. Esa independencia, asegura, también le otorgó una libertad creativa que considera fundamental.

"Decido absolutamente todo", afirma. Y esa posibilidad de controlar las distintas dimensiones de una producción aparece reflejada en Ruge, una película que propone pensar no solamente qué historias contar, sino también cómo producirlas.

Un futuro posible.

La resistencia es uno de los ejes de la película. En ese futuro distópico imaginado por Stickar, las protagonistas -mujeres e identidades diversas- se encuentran desplazadas de las condiciones habituales de vida y deciden organizarse colectivamente.

La fábrica abandonada se convierte entonces en vivienda, espacio de creación y territorio común. Es también una manera de recuperar aquellos lugares que el sistema dejó de utilizar y devolverles una función. "Cada vez que veo la película me da herramientas para seguir sobreviviendo en este mundo", cuenta Stickar. En esa definición aparece una de las claves de Ruge: la ficción no propone únicamente un escenario de crisis, sino también posibles formas de atravesarla.

Los textos de la película refuerzan esa dimensión. Personajes y voces en off plantean reflexiones acerca del arte, la vida y el mundo que se desea construir. A esto se suman imágenes contemplativas, paisajes y momentos de fuerte impronta poética. "Es bastante filosófica la película", sostiene el director. Los manifiestos y las imágenes construyen así una atmósfera destinada a detenerse, observar y pensar qué lugar puede ocupar el arte en un futuro cercano.

La memoria de La Pampa.

Uno de los personajes centrales de Ruge es Olga Orozco. La elección no responde solamente a su importancia dentro de la literatura argentina, sino a un vínculo personal que Stickar fue construyendo durante años con la Casa Museo Olga Orozco, en Toay.

El director conoció allí a Daniela Rodi y realizó distintas exposiciones, instalaciones y muestras audiovisuales. Sin embargo, su conexión más profunda con Orozco llegó por un lugar inesperado: su voz.

Stickar había leído algunos de sus poemas, pero sentía que todavía no lograba conectarse completamente con su obra. Hasta que escuchó a la propia Orozco recitar sus textos. "Hubo algo desde el sonido de su voz que me atrapó y me conectó", recuerda.

A partir de allí decidió trabajar con la actriz Mónica Rayola, cuya voz guarda, según el director, una particular similitud con la de Orozco. La película propone entonces un juego de encuentros imposibles entre personajes de distintas épocas. Junto a Orozco aparecen también Lucrecia Martel y Mariana Enriquez.

"Me parecía muy lindo y divertido poner estos personajes de distintas épocas, a ver cómo serían si fueran todas amigas. ¿De qué hablarían? ¿De qué filosofarían?", plantea Stickar. La ficción habilita así un diálogo que sería imposible en la realidad, pero que permite poner en relación diferentes formas de pensar el arte y la cultura.

La presencia de Orozco también permite recuperar a La Pampa. En la película, el territorio aparece atravesado por cierta melancolía, en sintonía con la propia poesía de la escritora. Los caldenes forman parte de ese universo visual. Para Stickar, llevar esos árboles a la pantalla grande constituye también una forma de recuperar una parte de su propia historia. "Me parece un lindo recordatorio y un lindo homenaje a las tierras pampeanas", sostiene.

La película incorpora además otro recuerdo personal: Canal 6 Comunitario, el medio en el que Diego comenzó a trabajar cuando tenía apenas diez años y donde tuvo un programa hasta los 17. Incluirlo en Ruge fue, para el director, otra manera de mantener viva una parte de su memoria.

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Fuente: La Arena

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