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Un problema mucho más grave que Manuel Adorni

Por: Ernesto Tenembaum

Por F autor8 min de lectura
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Un problema mucho más grave que Manuel Adorni
Un problema mucho más grave que Manuel Adorni · Foto: El Liberal

Por: Ernesto Tenembaum

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Un problema mucho más grave que Manuel Adorni Un problema mucho más grave que Manuel Adorni

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El 24 de junio de 2024, el presidente Javier Milei explicó sus convicciones morales en un tono muy enfático durante un reportaje concedido al periodista Franco Mercuriali. Allí dijo: "Cada vez que hubo una sospecha barra sombra de corrupción sobre algún miembro del gobierno fue eyectado absolutamente. Yo si encuentro a alguien que pone la mano en la lata no tengo ningún problema con ponerle un cañonazo en la cabeza. El que las hace, las paga. Casi que sería un esquema persa. Te agarro robando y te corto la mano".

Casi dos años exactos después, el jueves pasado, el mismo presidente habló con Fernando González, de El Observador. Sonaba muy distinto. De esa entrevista trascendió una frase: "Si lo considerara culpable, lo vuelo, lo eyecto yo de una patada". Pero la contestación fue bastante más compleja. Milei, por ejemplo, dijo que creía en la explicación del pendrive y los Bitcoins. "A mí me parece absolutamente plausible. O sea, de vuelta, pero lo va a determinar la Justicia, yo ni siquiera soy un tipo que entiende de temas de derecho".

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El resto de la explicación ilustra aún más el contraste entre aquel presidente y este. Aquel era clarísimo. Este va, viene, vuelve a ir y venir y se enreda consigo mismo.

-"Digo, yo, pero digo de vuelta, es algo que tiene que hacer la Justicia. Yo creo en su honestidad. La realidad es que yo lo he sostenido. Y lo que te puedo decir es, 'el tema ya está en la justicia. ¿Cuál es el problema?' Tenía que presentar los números, fue, los presentó, listo. Digo, que lo determine la Justicia. Ese es el punto central. Yo creo que lo que le han hecho excede el límite de todo lo tolerable. Y la realidad, me parece que han violentado los límites de lo humano. Esa es la sensación que yo tengo".

-"Manuel es inocente. Con lo cual, yo soy super optimista de que no va a tener ningún tipo de problema. Pero yo te diría que yo no tengo problema con eso. El tema es siempre, digamos, yo a mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias. O sea, el problema es, a ver, procesado asumió Macri. Digo, de hecho, tienen un montón de personas condenadas, apelando".

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-"De vuelta, vos fíjate: el único problema que tiene Argentina es que Adorni no declaró su patrimonio previo a ingresar a la función pública. Digo, hay 400.000 millones de dólares en los colchones de Argentina. O acaso, ¿por qué sacamos la ley de inocencia fiscal? O acaso, ¿el Estado no te estafó desde que se creó el Banco Central?".

Ahora que se conoce el desenlace, aparecen tres Milei distintos, y ninguno es en realidad Milei. Hay uno que lucha, implacable, contra la corrupción. Otro que defiende a Adorni contra toda evidencia. Y otro que duda y titubea. Al final del camino, ni cortó la mano de nadie, ni defendió hasta las últimas consecuencias a su ministro. Ese titubeo alargó la agonía de manera interminable y transformó la salida de Adorni en un largo y sufrido vía crucis. Desde el momento en que se conocieron las imágenes del jefe de Gabinete en ese avión privado, el Presidente ya tenía todos los datos para habilitar una salida elegante. Además de problemas morales serios, la gestión del escándalo fue lenta, rígida y careció de reflejos políticos. Lo inútil y lo desagradable, todo junto.

La renuncia de Adorni es el corolario de cuatro meses durísimos para el jefe de Gabinete y para todo el Gobierno. Aquella inocente aparición de su mujer en la tumba del rabino de Lubavitch fue el punto de arranque de un espectáculo notable donde, día a día, aparecían vuelos en primera clase o en avión privado a Punta del Este, propiedades no declaradas, reformas inaccesibles para su patrimonio, supuestos testaferros, dinero no declarado, dinero de origen oscuro: una trama donde se entremezclaron un abrupto ascenso del nivel de vida de Adorni, evasión impositiva, mentiras ante el Congreso, una contradicción muy fuerte entre su discurso moral y su vida real, dinero en negro.

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La sucesión de infortunios generó rupturas sentidas dentro de La Libertad Avanza. La más sonora de ellas fue la de Patricia Bullrich que hostigó al funcionario tan defendido por Milei, una y otra vez. Pero también el biógrafo del Presidente, Nicolás Márquez, o su grupo de agitadores en las redes se despegaron de Adorni, con distintos niveles de agresividad. En medio del debate hubo relaciones personales que se rompieron. Por ejemplo, Adorni sugirió que la periodista Cristina Pérez lo había traicionado y reveló que había planeado un viaje familiar con él. Pérez explicó que ella no era una traidora porque desde el principio le había aclarado su posición crítica ante las revelaciones de su nuevo estilo de vida.

Desde el principio era evidente que había muchísimo más que una "sospecha barra sombra" de corrupción. Era un país entero que asistía perplejo a una sucesión evidente de mentiras, y era testigo de la decisión de sostenerlo en toda la línea por parte del mismo presidente que, en otros tiempos, parecía implacable. A medida que el tiempo transcurría, el problema empezaba a dejar de llamarse Adorni para pasar a llamarse Milei. Eso disparó una pregunta muy lógica: "¿Por qué lo banca?". En algunas encuestas, la respuesta más popular era "porque Adorni sabe cosas".

Es que la reacción de Milei respecto del caso Adorni responde a un patrón. Hubo una serie de escándalos en los que Milei eligió proteger a los involucrados o, al menos, no romper con ellos:

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-El primero de ellos fue el caso $Libra. Milei explicó que participó de esa estafa sin conocer demasiado los detalles, y con la intención de impulsar un proyecto que le parecía positivo. Pero nunca se le escuchó siquiera una palabra crítica respecto de los que armaron la estafa. Como si les tuviera miedo.

-El escándalo por las supuestas coimas en la Agencia de Discapacidad (ANDIS) estalló cuando se conocieron audios donde el titular del organismo, Diego Spagnuolo, revelaba hechos gravísimos que involucraban a Karina Milei, la hermana del Presidente. Durante largos meses, Spagnuolo no desmintió esos audios. Milei nunca habló mal de él. Cuidó la relación. Nunca rompió.

-Tal vez el caso más grave sea el de José Luis Espert, quien será indagado en los próximos días en el sonado caso de lavado de dinero. Espert era el presidente de la Comisión de Presupuesto en Diputados, el primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires y el candidato de Milei a ser gobernador de ese distrito. Los vínculos entre Espert y el extraditado Fred Machado eran muy conocidos en el liberalismo desde 2021. Hasta el día de hoy, Milei lo defiende.

Por eso, el problema no se reduce a Adorni. La mancha se extiende hacia arriba y también hacia los costados. En la sesión del 29 de abril, cuando Adorni apareció en la Cámara de Diputados, el bloque entero de La Libertad Avanza cantaba: "Adooorniii…Adooorniii". Ese día, desde las gradas, Milei gritaba "¡Vamos, Manuel!" y a la salida del Congreso volvía a gritar, esta vez contra los periodistas: "¡Chorros! ¡Ustedes son todos chorros!". Esta misma semana, cuando se cayó la sesión promovida por la oposición para emitir una moción de censura, el mismo bloque libertario gritaba: "Adorni, no se va/ Adorni no se va".

Pero el problema ni siquiera se limita al oficialismo. El caso Adorni convive en estos días con otra situación más delicada aún: la aparición de fajos con millones de dólares en el vestidor de una de las mansiones donde vivía Martín Insaurralde. Como se sabe, Insaurralde ha sido un hombre clave del peronismo. Intendente varias veces reelecto en Lomas de Zamora, jefe de gabinete del gobierno de la provincia de Buenos Aires, un articulador de los intereses del juego en ese distrito y, como Espert, ex primer candidato a diputado en las elecciones.

La caída de Insaurralde se produjo en 2023, hace ya tres años, cuando se conocieron imágenes suyas durante un viaje en yate por el Mediterráneo que compartía con una dama de compañía. Hasta entonces, parece ser que nadie en el peronismo se había percatado de nada. Debe ser un partido de gente muy ingenua. Pese a los insistentes pedidos del fiscal, que tiene elementos muy sólidos para demostrar su enriquecimiento ilícito, la Justicia no lo llama a declarar.

Ya pasó una semana desde que los fajos de billetes se conocieron. Desde entonces, la política calla, No solo el peronismo, lo que de por sí es grave. Nadie del PRO, ni del radicalismo ni de la Libertad Avanza ha dicho una palabra. El Presidente, que es tan taxativo en tantos otros casos, o la ex presidenta Cristina Kirchner, o su hijo, o el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Una frase, una débil coartada, finalmente, los une a todos: "Que resuelva la Justicia".

Durante todo el escándalo, Adorni habló como un muchacho humilde, dijo que se deslomaba, que le ofende que lo califiquen como un ladrón y se quejó por el trato recibido. Su carta de renuncia es una extensión de esa victimización. Cualquiera que no crea en su honestidad se sentirá más ofendido aún. Hace trece años, Insaurrade era candidato a diputado. En un aviso de campaña, decía, sin sonrojarse: "Yo vengo de una familia donde los valores, el respeto; mi viejo es un docente, dos laburantes que siempre me decían que meterme en política, que tenía más para perder que para ganar. Y yo les decía: 'Yo quiero hacer política porque quiero que las cosas cambien'. Como les dije a mis hijos el día que asumí: 'Quiero vivir en el mismo lugar, ir al mismo lugar a comer, ir al mismo restaurante, vivir en la misma manzana, ir al mismo club'".

Adorni es el nombre del momento. Hubo otros. Habrá otros. Es un problema transversal, muy extendido, que arrancó, claro, mucho antes de Milei, continúa con él y todo indica que lo sobrevivirá.

Fuente: El Liberal

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