Un reencuentro con el arte
Salazar Luna y Gustavo Gaggero vuelven a compartir una muestra cuatro décadas después de aquella primera experiencia conjunta en 1986. Dos trayect...

Salazar Luna y Gustavo Gaggero vuelven a compartir una muestra cuatro décadas después de aquella primera experiencia conjunta en 1986. Dos trayectorias atravesadas por la amistad, la exploración artística y el vínculo con La Pampa.Ana D'Atri *
Hay amistades que nacen en torno a una obra, una conversación o una coincidencia, y que con el paso del tiempo terminan convirtiéndose en parte de la propia historia. La de Salazar Luna y Gustavo Gaggero comenzó en 1986, en el marco de un salón de artes plásticas. Cuatro décadas más tarde vuelven a encontrar un espacio común en una nueva muestra que inauguraron el viernes en el Museo Provincial de Artes -9 de Julio y Villegas- y que podrá visitarse hasta el 25 de octubre.Aquella primera exposición conjunta tuvo como punto de partida una amistad que, con los años, trascendió el ámbito artístico. "Somos amigos y compadres. No solamente estamos ligados en el arte, sino casi familiarmente", cuenta el artista chileno Salazar Luna, quien recuerda el encuentro como el inicio de un vínculo que se mantiene hasta el presente.Gustavo, por su parte, reconstruye aquella experiencia desde la perspectiva de dos artistas autodidactas que buscaban abrirse camino. La muestra de 1986 se realizó en la antigua sala Eduardo Di Nardo, actualmente Museo de Historia Natural, donde cada uno presentó un conjunto de obras. "La historia corta es que lo que nos llevó a la exposición de hace 40 años fue la amistad exclusivamente y después dos formas de ser totalmente diferentes, pero quizás complementarias", explicó Gaggero.En aquel momento, ambos se reconocían como artistas que trabajaban por fuera de un sistema académico formal. Detrás de aquella iniciativa había entusiasmo, optimismo y la voluntad de encontrar un lugar en la escena artística local.Cuatro décadas más tarde, la propuesta de volver a compartir una muestra surgió de una llamada telefónica. El artista chileno, que reside actualmente y desde hace años en Suecia, le planteó a su amigo la posibilidad de recrear aquel momento, y la idea se transformó en una oportunidad para revisar sus trayectorias y recuperar un contexto cultural que consideran fundamental en su formación."Me pareció muy apropiado tratar de meter los 40 años de historia en una muestra en conjunto. No se trata siquiera de las obras expuestas. Las obras son un simple testimonio", sostiene Gustavo. El verdadero objetivo, explica, es recuperar aquella amistad compartida y el movimiento artístico que se generaba alrededor del Centro Pampeano de Artistas Plásticos, espacio donde ambos se conocieron. "El ruido del arte en ese momento era muy potente y era generado por el Centro".
Un lugar para aprender.Para Gustavo, el Centro Pampeano de Artistas Plásticos fue mucho más que un ámbito de encuentro. Allí encontró orientación, intercambio y referentes que contribuyeron a su formación. Recuerda que, en sus comienzos, tenía el deseo de pintar, pero también una conciencia clara de todo lo que le faltaba aprender.Entre los artistas que reconoce como maestros menciona a María Eugenia Lomas, Alfredo Olivo y Eduardo Di Nardo, figuras que tenían un fuerte protagonismo en la escena plástica de aquella época.La experiencia también lo llevó a cuestionar la idea de autodidacta como alguien que se forma completamente en soledad. "Nunca soy autodidacta completamente. Lo que quiere decir es que no tenemos una academia rigurosa o estructurada. Hemos ido aprendiendo de los que sabían", reflexiona.Esa concepción del aprendizaje atraviesa su relación con otros artistas pampeanos, cuya obra y conocimiento considera parte de su propia construcción artística. En ese sentido, destaca especialmente el vínculo que mantuvo con Eduardo Ferma, con quien compartió largas conversaciones sobre arte y otros temas.Huellas y memoria.La trayectoria de Salazar Luna está marcada por el desplazamiento, las experiencias de vida y una búsqueda artística que fue transformándose con el tiempo. Su llegada a La Pampa estuvo vinculada a circunstancias personales y laborales. Durante sus primeros años en la provincia trabajó en distintos lugares y oficios, hasta que comenzó a vincularse con el Museo Provincial de Artes donde se inició en el trabajo con instalaciones.Su recorrido posterior lo llevó a vivir en diferentes países, entre ellos Suecia, donde continúa desarrollando su actividad artística. También residió durante doce años en las Islas Canarias y trabajó en distintos ámbitos relacionados con el arte, como el montaje de exposiciones y la gestión de una sala de arte en España.Sin embargo, hay una constante que atraviesa toda su historia: nunca dejó de crear. "Siempre hice arte. No paré en ningún momento", afirma. Incluso durante los períodos en los que debía sostenerse con otros trabajos, reservaba tiempo para continuar con su producción.En la muestra que inaugurarán este viernes, Luna presentará exclusivamente pinturas, entre ellas una selección de obras realizadas entre 2019 y 2024. Se trata de 14 obras de gran formato que serán donadas a la colección de la Provincia.Su producción actual se vincula con el concepto de memoria, aunque no desde una perspectiva exclusivamente autobiográfica. Se trata, en sus palabras, de una memoria universal y colectiva, capaz de despertar asociaciones a través de los sentidos, los lugares y las experiencias."Son paisajes inventados que puede ser de mar, de tierra, de cualquier parte o cualquier lugar. Cada uno puede identificar una parte de su vida", describe.Los caminos y las huellas ocupan un lugar central en su obra. Son imágenes que surgen de la observación del mundo y de la idea de aquello que las personas dejan a su paso. Un avión que dibuja una estela en el cielo, un vehículo que deja una marca efímera o un perro que camina y se aleja se convierten en puntos de partida para una reflexión sobre el tránsito y la memoria.No se trata únicamente de la memoria personal del artista, sino de la posibilidad de que cada espectador encuentre en la obra un recuerdo propio.
La propuesta de Gaggero.Para esta exposición, Gustavo se organiza en torno a dos grandes líneas de trabajo: una selección de esculturas que recupera diferentes momentos de sus 40 años de trayectoria y un conjunto de pinturas pertenecientes a varias series desarrolladas a lo largo del tiempo.En el caso de las esculturas, el artista eligió piezas de pequeño formato, una dimensión que disfruta especialmente y que le permite combinar materiales diversos, como acrílico, madera, cerámica y piedra. El recorrido incluye desde la primera escultura que realizó, hasta producciones más recientes elaboradas con resina poliéster, piedra y gemas.Su relación con la pintura se consolidó a partir de 2009, después de un extenso trayecto dedicado principalmente a la escultura. Desde entonces, desarrolló distintas series en las que el trabajo con los materiales, los colores y las referencias culturales ocupa un lugar central.Entre ellas se encuentran los óleos del fuego, una propuesta en la que incorporó el elemento del incendio y el color rojo como protagonistas. También desarrolló la serie 25 + 25, realizada junto al fotógrafo Rafael Echaniz, a partir de una interpretación pictórica de Confesiones del viento, de Roberto Yacomuzzi.También se puede encontrar en la muestra interpretaciones de fotógrafos, como Mario Fiorucci, y de escritores como Edgar Morisoli y Mario Lóriga. Otro de sus proyectos más significativos fue el que desarrolló a partir de la obra de Eduardo Ferma. En lugar de reproducirla, buscó recrearla desde su propia mirada, como una forma de diálogo con el artista y con las conversaciones que ambos mantuvieron durante los últimos años de vida de Ferma.
A 40 años de aquella primera muestra, el reencuentro de Salazar Luna y Gustavo Gaggero propone entonces una mirada que excede las obras reunidas. La exposición recupera una amistad, un espacio de formación artística y una época en la que el Centro Pampeano de Artistas Plásticos contribuía a generar un movimiento cultural significativo.Las obras que se exhibirán son, como señala Gustavo, un testimonio de ese camino. Un recorrido que, cuatro décadas después, vuelve a encontrar en el arte un punto de encuentro.
* Periodista
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Fuente: La Arena
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