Una familia de Santa Fe compró su casa en China: llegó en contenedor y se armó en una hora
La vivienda tiene 72 m² y tres dormitorios. Llegó desde Asia y demandó unos cuatro meses entre la compra, fabricación, traslado y montaje

La vivienda tiene 72 m² y tres dormitorios. Llegó desde Asia y demandó unos cuatro meses entre la compra, fabricación, traslado y montaje
Una familia de Santa Fe buscaba casa y terminó comprando una en China
Cuando una familia de Santa Fe se enteró de que tenía que dejar la casa que alquilaba, tenía seis meses para encontrar una solución. Ya contaba con un terreno, pero todavía no tenía era la casa. La alternativa apareció bastante lejos de Santa Fe, nada más y nada menos que en China.
Después de comparar precios y opciones disponibles en Argentina, la familia decidió comprar una vivienda modular fabricada en el gigante asiático. La casa llegó al país dentro de un contenedor marítimo y, una vez en el terreno, su estructura principal pudo desplegarse en aproximadamente una hora.
Pero detrás de esa imagen casi de película hay un proceso bastante más largo. Desde que eligieron el modelo hasta que la vivienda llegó a la Argentina pasaron unos cuatro meses, y todavía hubo que completar algunas terminaciones antes de convertirla en una casa lista para vivir.
La propietaria, Leticia Leites, contó su experiencia en varios medios -tanto locales como nacionales- y explicó cómo fue el proceso de elegir, importar y montar la vivienda.
La vivienda elegida tiene 72 metros cuadrados y tres dormitorios. También cuenta con baño, cocina con mobiliario básico e instalaciones eléctricas y sanitarias preparadas para conectarse a los servicios.
Entre sus características, incluye carpinterías con doble vidrio hermético y paneles vidriados polarizados en uno de sus frentes.
Una de las posibilidades que ofrece este tipo de construcción es la personalización antes de que comience la fabricación. Se puede modificar la distribución, elegir la cantidad de ambientes e incluso unir dos módulos si se necesita ampliar la superficie.
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En este caso, la familia terminó pagando aproximadamente US$50.000 por la vivienda, incluyendo fabricación, transporte internacional, importación, despacho aduanero y montaje.
Antes de tomar la decisión, la familia comparó el precio con otras alternativas disponibles en Argentina. Según el caso relatado por Leites, la construcción convencional rondaba los US$1.400 por metro cuadrado, mientras que las casas modulares nacionales se ubicaban entre US$1.000 y US$1.200 por m².
La vivienda que llegó desde China terminó teniendo un costo cercano a US$700 por metro cuadrado.
La diferencia fue uno de los factores que inclinó la decisión, aunque también pesó el tiempo de construcción.
La casa no se construyó desde cero en el terreno. Llegó fabricada y preparada para ser montada, con buena parte de sus componentes ya resueltos.
La imagen de una casa que aparece desplegada en una hora puede hacer pensar que se trata de una solución inmediata. En realidad, la velocidad está en el montaje, no en todo el proceso.
La familia tardó aproximadamente cuatro meses desde que eligió la vivienda hasta que la tuvo en Argentina. El primer mes estuvo destinado a definir el diseño y completar la documentación. Después llegó el momento de la fabricación, que demandó otro mes.
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Finalmente, el traslado marítimo hasta Argentina llevó alrededor de dos meses. Una vez que el módulo llegó al terreno, la estructura principal se desplegó en aproximadamente una hora. Después hubo que dedicar alrededor de una semana a algunos trabajos finales, como colocar zócalos, resolver uniones y sumar cortinas.
El caso santafesino sirve también para entender por qué el precio que aparece en los catálogos de las empresas chinas no es necesariamente el costo final para alguien que quiere tener una de estas viviendas en Argentina.
Los modelos de 100 m² parten de unos US$25.000 en los catálogos mayoristas, aunque el precio puede aumentar según el diseño, los materiales y las terminaciones.
Después aparecen los costos de traslado. Una vivienda de esa superficie puede necesitar uno o dos contenedores de 40 pies. El flete entre China y Buenos Aires puede ubicarse entre US$3.000 y US$7.000 por contenedor, a lo que se suman seguro, gastos portuarios y gestión aduanera.
También hay que contemplar los impuestos de importación y el costo del montaje, además de la preparación del terreno y las conexiones de los servicios.
Por eso, una vivienda de 100 m² que en origen puede parecer una compra de unos US$25.000 puede terminar costando entre US$45.000 y US$80.000 una vez que está lista para habitar en Argentina.
Las propuestas disponibles en China son variadas. Hay modelos realizados a partir de contenedores adaptados y otros que utilizan sistemas de paneles estructurales, como steel frame o SIP.
Las opciones más económicas suelen ofrecer pisos vinílicos, aberturas estándar y distribuciones sencillas. En los modelos más completos pueden aparecer doble vidrio, mayor aislación térmica, instalaciones prearmadas y mejores revestimientos.
La principal diferencia con una construcción tradicional está en que buena parte del trabajo se realiza antes de que la vivienda llegue al terreno.
Por Nicolás Maggi
Por Vanessa Balchunas | Meteoróloga y ambientalista
Por Lucas Ameriso
Fuente: La Capital
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