¿Una historia de amor o la historia de dos personas?
Inés Estévez y Germán Palacios revivieron esta historia escrita por la francesa Yasmina Reza. Él y ella y una larga escena de admiración, lamento y un encuentro que no llega.

Los gajes del escritor parecen ser la amargura de un hombre que parece estar conforme con su producción, pero a la vez, analiza casi en detalle la psiquis de un artista de las letras relativamente exitoso.
Él viajará justo al frente de una mujer que es una asidua lectora de su obra completa. Todo ocurre en un tren que va de París a Frankfurt. Él está interpretado por Germán Palacios y ella por Inés Estévez, dos grandes de la actuación que llegaron con esta obra, "El Hombre inesperado" (de Yasmina Reza), por segunda vez a nuestra ciudad.
La presentación fue en la sala mayor del Teatro Mitre, y allí se montó una escenografía muy adecuada para que el público se traslade desde la escena del tren a algún episodio de la vida de cada, sólo con correr la mirada. Ambos, están enfrentados, pero él no sabe quién es ella. Ella sí sabe -obviamente- quién es él, y se muere por hablarlo.
Toda la obra transcurre en una hermosa línea de pensamientos de uno y otro, involucrando al público en los secretos de ella y sus intenciones, y los ideales de él. Él habla y critica a su secretaria, a su amigo, a su hija y el yerno que le va a presentar. Es bastante cerrado con sus ideas sobre los demás. Ella, que tiene en su bolso, el último libro publicado de él, titulado justamente "El hombre inesperado", no sabe si usarlo como puntapié para iniciar la charla, o seguir en el misterio.
Es sin dudas, un juego todo el tiempo, entre el deseo, las intenciones, lo que se puede dar y lo que se oculta. Ella dice que "nunca nada estuvo a la altura de mis deseos", y piensa que los desesperados son interesantes. En medio de sus reflexiones internas, a la que sólo el público accede, habla de su amor platónico con un amigo, de la muerte de otro (un amigo que percibía su admiración obsesiva con el escritor y le tenía celos), su vida y su transcurso. Y en definitiva su soledad y la necesidad de que él le hable.


Durante el viaje duda si sacar el libro para que él vea que lo está leyendo y haya un motivo de acercamiento, o no. Y mientras tanto ensaya posibles charlas de inicio a partir de esa situación. Los temores de una mujer intelectual, que analizó y está ¿enamorada? De ese escritor, que ahora el destino puso enfrente suyo, quedan al descubierto, con una brillante actuación, serena y graciosa, de la actriz argentina. Y las inseguridades de él de un éxito sin felicidad, y de un reconocimiento que no lo colma, se reflejan en la voz quejosa de un actor muy convincente de la amargura del personaje.
Lo cierto es que el viaje está por terminar, y la charla aún no sucedió. Cuando él finalmente descubre que quien está junto a él es una lectora suya, comienza una charla creyendo que ella no lo reconoció. Pero sí, entonces es muy graciosa la interacción, y el tiempo finalmente ser acaba. Inteligentemente, para no quedar expuesta, ella le expresa que, en otra vida, y en la misma situación, ella se le habría lanzado a conquistarlo. Pero se lo dice, y se despiden, se alejan. Fin de la función. La puesta, muy armónica, con un ritmo tranquilo que se sostiene del principio a fin, tuvo su llegada y fue aplaudida en Jujuy.
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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