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Una multitud redobló su tradición y fe por San Francisco

Información + Opinión - La Rioja, Argentina

Por Redacción11 min de lectura
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Una multitud redobló su tradición y fe por San Francisco
Una multitud redobló su tradición y fe por San Francisco · Foto: Nueva Rioja

Por Redacción NUEVA RIOJA

El obispo Dante Braida concelebró la Santa Misa, donde pidió diálogo y reconciliación en la comunidad, "escuchando al otro", para así construir una sociedad más justa.

La celebración se realizó enmarcado en varios años jubilares, de acuerdo a lo que marca la fe católica. Por un lado, se cumplen los 300 años de la canonización de San Francisco Solano, mientras se conmemoran los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís y los 50 años del martirio de los Beatos Riojanos. Estas fechas se vieron reflejadas en muchos tramos de la peregrinación, a la que se le fueron agregando feligreses en todo su recorrido.

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"Muchas veces estamos en esta situación de estar a lo mejor en grupos donde hay conflictos, o quizás hay personas que nos cuestan, o a lo mejor pensamos que esta tierra es solamente para mi sector o para mi espacio al cual pertenezco. Sin embargo, cuando nos conectamos con Dios descubrimos que la tierra es para todos y que todos merecen tener el pan en sus mesas para vivir y crecer con dignidad; que el trabajo digno tiene que ser una realidad para todos. Y si hay diferencias en la sociedad, y si hay a veces enfrentamiento de unos con otros, un cristiano tiene que marcar la diferencia. Tiene que ser aquel capaz de arriesgar su propia vida para ir al encuentro del otro, para escuchar al otro, para dialogar con el otro", destacó Braida en su homilía.

"Algo que tenía como característica San Francisco Solano también era esto de conocer la cultura del otro, conocer sus costumbres, comprenderlas, aprender la lengua — tenía facilidad con la lengua — entonces se ponía en el lugar del otro para poder comprenderlo y ayudarlos a que conozcan a Jesucristo y conozcan en Él la salvación. Por eso un primer paso para buscar un mundo más unido, donde todos podamos habitarlo, es saber ponernos en el lugar del otro, escucharlo y darnos tiempo para esto. Pedirle a Dios la gracia de comprender en qué lugar está el otro y que podemos caminar juntos. Y siempre esto implica un cambio en nosotros mismos. Nadie sale igual cuando tenemos que enfrentar una situación de estas y lo hacemos con el Evangelio en la mano y en el corazón, y buscando el bien de todos", acotó en un claro posicionamiento en estos tiempos que se viven.

"Hoy invitados para vivir la vida cristiana, que podamos estar atentos, como decía, a los demás, pero especialmente a las periferias de este tiempo, aquellos que les cuesta más la vida. Cuántas personas están enredadas quizás en algún sinsentido, a veces que lo lleva a caer en alguna adicción; cuántas personas hoy no tienen todas las comidas que necesita una persona para vivir dignamente. Y no lejos de nuestras casas. Por eso tenemos que estar atentos porque cuando esto pasa, algo está mal en la sociedad y todos somos responsables de que las cosas puedan cambiar. Por eso como creyentes tenemos que estar atentos y animarnos a un cambio y a algo distinto, y siempre animarnos a la renuncia, al despojo de uno mismo para poder animarnos a arriesgar nuestra vida por un mundo mejor, por una sociedad más justa", se pronunció el obispo, en este contexto nacional.

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Su mensaje

"Hemos llegado aquí luego de recorrer las calles de la ciudad, desde el Templo San Francisco hasta este lugar, Las Padercitas, que nos evoca a San Francisco Solano. Este lugar preciso donde sucedió aquel primer Tinkunaco. A lo largo del camino se fueron sumando numerosos peregrinos, según me iban contando recién, con algunos que pude ir hablando. Esto nos habla de que San Francisco Solano, el Niño Alcalde, nos atrae la vida de ellos. Cuando una vida es bien vivida, una vida sigue el Evangelio, esa vida atrae a los demás", aseveró.

"Él fue un santo siguiendo las huellas de Jesús y el ejemplo de San Francisco de Asís: ejemplo de fe y amor incondicional a Jesús, ejemplo de pobreza y desprendimiento, ejemplo de vida fraterna y de opción por los pobres. Hoy cada uno de nosotros está llamado a vivir en santidad, también en un vínculo fuerte con Dios y en una búsqueda de vivir el Evangelio en los compromisos que cada uno tiene en la Iglesia y en la sociedad", añadió Braida.

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"Recién en el Evangelio hemos escuchado que Jesús, después de haber multiplicado los panes, envía a los apóstoles a la otra orilla del lago y Él se va solo a un lugar apartado, sube a la montaña y va a orar, a estar a solas con su Padre. Jesús también busca momentos de soledad, después para estar con sus discípulos y para formarlos especialmente para la vida fraterna y también para la misión que les iba a encomendar", subrayó.

"En este año en que estamos conmemorando los 300 años de la canonización de Francisco Solano, el ministro de la orden ha mandado una carta donde resalta algunos aspectos de la vida de Francisco Solano. Él dice que anduvo como 15 años recorriendo Argentina y parte del Paraguay, misionando miles de kilómetros a pie. Pero dice esta carta que antes de hacer toda esta caminata misionera, él estuvo 20 años en España donde fue madurando la vocación misionera. Integrado a una fraternidad, en un compromiso fuerte con la vida fraterna y también en una vida de mucha oración. O sea, se preparó en una intimidad fuerte con Dios, caminando con otros, de tal modo que no vino aquí, podríamos decir, como un francotirador, sino como miembro de una orden y con una confianza profunda en Dios", informó.

"Por eso, también para nosotros el silencio, la oración son fundamentales para cultivar una vida cristiana en vínculo con Dios, donde dejamos que su presencia y su palabra vaya transformando nuestros corazones y nos disponga para la misión que cada uno tiene. Todos los que estamos aquí tenemos una misión en este mundo, nadie está de más. Tenemos que vivirla con generosidad, con entrega, dejando huella buena en aquello que nos toca vivir. Y para eso tenemos que formarnos en la oración, también conociendo las enseñanzas de la Iglesia, lo que nos enseñan los papas y en nuestro caso como diócesis, conociendo bien las líneas pastorales que tenemos para poder caminar juntos y unidos", agregó.

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"Venimos también aquí a Las Padercitas, cuando uno viene caminando hacia aquí viene en subida, son muchas cuadras del centro hasta acá. Ya cuando pasamos 50, 60 cuadras, ya hay cosas que nos cuestan, pero venimos unidos. Y el caminar juntos, eso hace que también se haga más llevadero el camino. Los discípulos también cuando van con Jesús encuentran dificultades. Cuando él los manda a cruzar el lago, de pronto se encontraron con la contrariedad de una tormenta, viento en contra, y se empiezan como a desesperar. En esa desesperación ven a Jesús, creen que es un fantasma, se desesperan, gritan. Y Jesús les dice: "Ánimo, soy yo, no tengan miedo". Jesús aparece en las tormentas para darles calma y ánimo. San Francisco Solano también padeció muchas tormentas. De hecho, cuando estuvo aquí en La Rioja, llegó el momento donde se iba a dar este enfrentamiento donde posiblemente iba a haber un río de sangre entre españoles y aborígenes. Y este que estaba tan unido a Dios podía ver que era tan valioso el diaguita como el español. Sin embargo, procurar la unidad, el diálogo y la paz en él requirió exponer su propia vida. Porque él iba como franciscano con el violín, no dejaba de ser español que se acercaba a los diaguitas. Sin embargo, su presencia transmitió algo diferente al resto, que quizás querían acabar con los pueblos originarios, como pasó en muchos lugares. Por eso la primera evangelización que hace Francisco Solano es con el propio español, para ayudar a descubrir la dignidad de las otras personas, de los pueblos originarios. Y también a los pueblos originarios ayudar a descubrir que se puede convivir en este lugar buscando poner a Dios en primer lugar. Pero en ese acercamiento él arriesga su vida; por amor arriesga su vida, por amor a Dios y al pueblo en el cual él estaba integrado", resaltó.

Por eso también hoy, para nosotros muchas veces estamos en esta situación de estar a lo mejor en grupos donde hay conflictos, o quizás hay personas que nos cuestan, o a lo mejor pensamos que esta tierra es solamente para mi sector o para mi espacio al cual pertenezco. Sin embargo, cuando nos conectamos con Dios descubrimos que la tierra es para todos y que todos merecen tener el pan en sus mesas para vivir y crecer con dignidad; que el trabajo digno tiene que ser una realidad para todos. Y si hay diferencias en la sociedad, y si hay a veces enfrentamiento de unos con otros, un cristiano tiene que marcar la diferencia. Tiene que ser aquel capaz de arriesgar su propia vida para ir al encuentro del otro, para escuchar al otro, para dialogar con el otro", destacó Braida en su homilía.

"Algo que tenía como característica San Francisco Solano también era esto de conocer la cultura del otro, conocer sus costumbres, comprenderlas, aprender la lengua — tenía facilidad con la lengua — entonces se ponía en el lugar del otro para poder comprenderlo y ayudarlos a que conozcan a Jesucristo y conozcan en Él la salvación. Por eso un primer paso para buscar un mundo más unido, donde todos podamos habitarlo, es saber ponernos en el lugar del otro, escucharlo y darnos tiempo para esto. Pedirle a Dios la gracia de comprender en qué lugar está el otro y que podemos caminar juntos. Y siempre esto implica un cambio en nosotros mismos. Nadie sale igual cuando tenemos que enfrentar una situación de estas y lo hacemos con el Evangelio en la mano y en el corazón, y buscando el bien de todos", rescató.

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"Por eso también hoy, ante las cosas que nos cuestan, como los discípulos tenemos que poner la mirada en Jesús y escuchar de él esta voz: "Ánimo, no teman, soy yo". Él también sigue pronunciando hoy estas palabras para con nosotros. Por eso si hoy los que estamos aquí reunidos, entre los cuales me incluyo, si tenemos algo que atormenta nuestro corazón, si hoy peregrinaste porque tenés un problema o una dificultad en tu casa, en tu familia, en tu lugar de trabajo, en aquellos con los cuales compartís la vida, dale lugar a Dios en tu corazón y dale lugar también a estas palabras: "Ánimo, soy yo, no temas". La tormenta se calma cuando todos los discípulos, desesperados, le dan un lugar a Jesús en la barca. La barca representa a la Iglesia en los Evangelios, y la Iglesia solamente tiene sentido cuando Jesús está en el centro y en medio de todos. Por eso San Francisco Solano percibió fuerte esto. El que iba a arreglar el conflicto era la presencia viva de Jesús. Por eso él lo llevó adentro, la imagen del Niño Alcalde y el instrumento musical como es el violín. Puso todo, podríamos decir, toda la carne en el asador para poder vivir este Encuentro y buscar esta unidad", describió el obispo.

"Hoy invitados para vivir la vida cristiana, que podamos estar atentos, como decía, a los demás, pero especialmente a las periferias de este tiempo, aquellos que les cuesta más la vida. Cuántas personas están enredadas quizás en algún sinsentido, a veces que lo lleva a caer en alguna adicción; cuántas personas hoy no tienen todas las comidas que necesita una persona para vivir dignamente. Y no lejos de nuestras casas. Por eso tenemos que estar atentos porque cuando esto pasa, algo está mal en la sociedad y todos somos responsables de que las cosas puedan cambiar. Por eso como creyentes tenemos que estar atentos y animarnos a un cambio y a algo distinto, y siempre animarnos a la renuncia, al despojo de uno mismo para poder animarnos a arriesgar nuestra vida por un mundo mejor, por una sociedad más justa", se pronunció el obispo.

"Este año también conmemoramos los 50 años de los mártires. En este mismo lugar Monseñor Angelelli estuvo muchas veces, animando al encuentro, dando un mensaje y también pidiendo, pidiendo para que entre en la sociedad haya más reconciliación. Para terminar quisiera leer un pequeño párrafo de uno de los mensajes que él dio aquí en este lugar, animándonos a vivir el encuentro. Pidamos a Dios que, poniendo los ojos fijos en este divino Niño Alcalde, junto con el ejemplo de San Francisco de Asís, San Francisco Solano y de nuestros beatos mártires, podamos dejar que Dios en este día nos llene con su alegría y con su esperanza para vivir nuestra misión con compromiso y con responsabilidad", finalizó Braida.

Fuente: Nueva Rioja

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