UVT en la cima tras 29 años: los secretos del campeón argentino de hockey
Martín Álvarez y Mariano Ortiz celebraron el título que rompió el maleficio después de casi tres décadas, luego de vencer a Valenciano en la pista de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires.

Martín Álvarez y Mariano Ortiz, dos de los protagonistas de la consagración de UVT, pasaron por Entretiempo, el streaming deportivo de Tiempo de San Juan, y contaron desde adentro cómo se construyó el título que el Comunitario esperó durante 29 años. Entrenamientos exigentes, sacrificio, sentido de pertenencia y un grupo que se bancó todo adentro y fuera de la pista fueron algunas de las claves que explican la conquista.
La UVT volvió a poner a San Juan en lo más alto del hockey sobre patines argentino, después de consagrarse en el torneo de clubes 2026 tras vencer 6-2 a Centro Valenciano en una final disputada en la pista de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires. Es por ello que, tras la vuelta olímpica, los recién coronados, que revelaron los secretos del campeón, reconocieron que el camino hacia la conquista no fue sencillo.
Más allá de la felicidad esperada, para Álvarez el campeonato tuvo un significado especial. El arquero, que está en UVT desde 1999 y construyó allí gran parte de su carrera, reconoció que llegó al torneo con una presión personal enorme: había ganado otros títulos, pero le faltaba justamente el Argentino de Clubes.
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"Es el campeonato que me falta para retirarme", contó durante la entrevista. Por eso, cuando finalmente llegó la consagración, la emoción fue imposible de contener. "Después de obtener el título, una descarga de emociones", relató, al recordar las lágrimas que aparecieron apenas terminó el partido.
Para Ortiz, la historia también está atravesada por el sentido de pertenencia. Hizo todas sus inferiores en UVT, es socio desde pequeño y, salvo algunas experiencias fuera del club, incluido un paso por Europa, desarrolló buena parte de sus 20 años en Primera con la camiseta del Comunitario. Ese vínculo con el club es, para él, una de las claves que explican el presente del equipo. "Para mí es el club más lindo del mundo", aseguró al describir una institución que siente como una extensión de su propia casa.
Y allí aparece uno de los secretos del campeón: el hockey no termina cuando finaliza el entrenamiento. Los jugadores hablaron de jornadas que pueden comenzar temprano, continuar con sus trabajos y responsabilidades familiares y terminar cerca de la medianoche después de entrenamientos exigentes.
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Ortiz contó que hay días en los que sale de trabajar y se dirige directamente al club para cumplir tareas de la comisión directiva antes de entrenar. En su caso, la jornada puede comenzar a las 8 de la mañana y terminar cerca de la medianoche. Aun así, el sacrificio se sostiene porque existe una motivación que va más allá de la competencia. "Lo hacemos con tanto amor, con tanta pasión, lo disfrutamos", explicó.


El entrenamiento es otro de los pilares. Los jugadores destacaron la exigencia del cuerpo técnico, el trabajo en gimnasio, el análisis de videos y una competencia interna que describieron como intensa, pero sana. Para ellos, la buena campaña no es producto de la casualidad. "Yo siempre lo he dicho, no es una coincidencia esta buena racha que tenemos. Creo que es una cuestión de que se entrena mucho y se trabaja mucho", sostuvo Ortiz.
A esa preparación se suma un grupo humano que, según los propios protagonistas, fue determinante. El plantel combinó jugadores experimentados con jóvenes y, lejos de que las diferencias generacionales fueran un problema, encontraron una convivencia que terminó fortaleciendo al equipo.
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Incluso durante la concentración en Buenos Aires, las diferencias aparecieron en cuestiones tan simples como la música que escuchaban los más grandes y los más chicos. Pero detrás de esas anécdotas, Álvarez y Ortiz remarcaron que encontraron un grupo de "excelentes pibes", con buena predisposición y una relación que trascendió lo estrictamente deportivo.
Si bien la celebración inició en Buenos Aires, continuó en San Juan. Tras la cena y el regreso en colectivo, los campeones fueron recibidos en San Juan por una caravana de familiares, amigos, dirigentes, chicos de las inferiores y simpatizantes. "Es emotivo", contó Álvarez al recordar ese momento. Para los jugadores, no se trataba solamente de celebrar un campeonato: también era devolverle a toda la gente que los acompañó durante la semana una parte de lo que habían recibido.
El título también dejó una enseñanza que ambos jugadores quisieron transmitir a los más chicos de UVT. Álvarez contó que suele pedirles a sus compañeros que se detengan cuando un niño se acerca a saludarlos. Él mismo recuerda haber mirado a los jugadores de Primera cuando era pequeño y haberlos considerado sus ídolos. Por eso entiende que para un niño que recién empieza, un abrazo, una foto o unos segundos de atención pueden significar muchísimo.
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Y quizá allí esté otra de las claves de este campeón: los jugadores que hoy levantaron la copa fueron alguna vez esos mismos chicos que recorrían el club con los patines puestos durante horas. Según explicaron, en UVT es habitual ver a los niños con los patines desde varias horas antes de sus entrenamientos y continuar sobre la pista después. Para Álvarez, ese aprendizaje temprano es fundamental, por lo que aseguró: "Aprender a patinar bien de niño es sumamente importante".
Fuente: Tiempo de San Juan
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