Viena: la joya europea que deslumbra con su arquitectura imperial
Con lenguaje neorrenacentista y guiños a la Grecia clásica, recorrido por las obras del urbanista Theophil Hansen

Con lenguaje neorrenacentista y guiños a la Grecia clásica, recorrido por las obras del urbanista Theophil Hansen
Con postales de palacios medievales y sus monumentales catedrales góticas, Viena es una joyita del patrimonio arquitectónico mundial. La capital austríaca, además, es una de las ciudades europeas más visitadas, con un récord inusual: casi 1 turista por cada 4 habitantes, según datos oficiales.
La ciudad de los valses ocupa el número 11 entre las más elegidas de Europa, de acuerdo al último informe de la plataforma Eurostat. Y entre las razones, además del cruce cultural, la música y los cafecitos de ensueño, hay un nombre que abre las puertas del emblemático catálogo patrimonial, un imán para el turismo. Theophil Hansen (1813-1891), el arquitecto danés-austríaco, fue la figura central del urbanismo del siglo XIX. Sus edificios residenciales en la Ringstrasse de Viena, el icónico boulevard circular que rodea al centro histórico, componen el circuito más transitado. Recorrer este eje simbólico de la ciudad permite entender el proyecto urbano que transformó a Viena en capital imperial moderna.
Con lenguaje neorrenacentista y guiños a la Grecia clásica, la firma de Hansen se destaca en el Parlamento, que se impone como un templo clásico concebido entre 1874 y 1883 como sede legislativa. La fachada está organizada con columnas corintias, frente a la fuente de Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría, protectora de Atenas. El recorrido por el edificio permite apreciar la restauración integral de 2023 que incorporó más salones para conocer y distintos recursos expositivos que pasan por el Salón de Columnas y la sala del Consejo Nacional, donde sesiona el parlamento austríaco. El uso del mármol y las proporciones simétricas buscan asociar la arquitectura con la idea de democracia. El edificio se integra al corredor arquitectónico que concentra museos, salas de concierto y palacios.
Entre ellos se destaca uno de los proyectos más emblemáticos de Hansen: el Palais Hansen, diseñado originalmente para la Exposición Universal de 1873. Hoy, se puede respirar el espíritu imperial desde el elegante bar Theo's Lounge, que atesora una de las barras más imponentes de la ciudad. Está situado en un patio interior del Anantara Palais Hansen Viena, un edificio neorrenacentista que refleja el período imperial con todo su esplendor. El conjunto, ahora restaurado, funciona como hotel y espacio de eventos y conserva la cristalería original de los proveedores de la Corte Imperial, además del estilo del atelier vienés de la época.
En las visitas guiadas programadas por el palacio se aprecia el legado de artesanos y joyeros de la corte que convocó Hansen para el proyecto: lámparas de araña, vitrinas y piezas de joyería que conservan el brillo original. Es uno de los conjuntos señalados como responsables de la consolidación de la proyección internacional de Viena como capital industrial y cultural.
Entre ellos, el Musikverein, la principal sala de conciertos de Viena y sede de la Filarmónica de Viena, inaugurada en 1870 y considerada uno de los espacios con mejor acústica del mundo. Por su Salón Dorado pasaron directores como Herbert von Karajan y Leonard Bernstein, además de cantantes como Maria Callas y Plácido Domingo.
En tanto, la Bolsa de Viena y el mismo Palacio Hansen forman parte de las perlitas que adornan un collar urbano que no deja de brillar. Es que cuando Hansen proyectó Viena, la pensó como museo abierto. Aunque muchísimos años después la historia de la arquitectura reconociera su hazaña, la transformación del perfil monumental del conjunto urbano es mérito suyo.
Nacido en 1813 en Dinamarca y radicado en Viena desde 1846, Hansen se formó en Atenas. Esa experiencia marcó su obra. Columnas jónicas, frontones y esculturas alegóricas aparecen en edificios civiles pensados para la capital del Imperio austrohúngaro.
La Academia de Bellas Artes de Viena, inaugurada en 1877, es otra pieza central del legado de Hansen. Conserva una colección con obras atribuidas a Peter Paul Rubens, Rembrandt y Tiziano Entre sus alumnos se cuentan Egon Schiele y Friedensreich Hundertwasser.
Antes de establecerse en Viena, Hansen proyectó en Atenas la llamada trilogía clásica: la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, la Academia de Atenas y la Biblioteca Nacional de Grecia. Ese conjunto definió la imagen institucional del nuevo Estado griego y anticipó el lenguaje que luego trasladaría a Austria.
Otro hito ligado a Hansen es el edificio de la actual Vienna Stock Exchange, una de las primeras bolsas monumentales de Europa, proyectada como símbolo de una economía moderna en expansión. Esa idea de arquitectura como representación del poder atravesó toda la Ringstrasse, trazada sobre las antiguas murallas demolidas por el emperador Franz Joseph I. El boulevard icónico operó como intervención urbana: articuló una visión política de ciudad, donde museos, teatros, universidades y edificios públicos construyeron el relato imperial.
Hoy ese corredor concentra también instituciones como el Museum of Applied Arts, que prolongan esa tradición de Viena como laboratorio cultural. No casualmente, la Ringstrasse suele leerse como antecedente de los grandes proyectos urbanos europeos modernos, por su integración entre arquitectura, espacio público y representación cívica. Hansen, sin saberlo, imaginó un sistema. Esa escala urbana es la que todavía hace de Viena un museo a cielo abierto.
Así, recorrer la Ringstrasse se transforma en un viaje en el tiempo por el casco imperial, con el sello de Hansen. El boulevard histórico fue oficialmente inaugurado el 1° de mayo de 1865. Los bloques de edificios de varios pisos que proyectó Hansen en estilo renacentista vienés proporcionaron el modelo para el proyecto de expansión urbanístico completo, que luego sirvieron de inspiración en distintas ciudades austríacas. La Ringstrasse simbolizó un deseo de la burguesía por mostrar su poder, principalmente económico.
Esto no solo fue aplicado a los edificios públicos, sino también a prestigiosos edificios residenciales. Hansen terminó de darle forma a la tipología de los edificios de viviendas de la burguesía. Y estas fachadas renacentistas dejaron una huella indeleble en el paisaje urbanístico de Viena, la ciudad museo, el archivo de joyitas declarado Patrimonio Mundial de la Unesco (2001). Aunque desde 2017 el centro histórico tan visitado integra la lista del Patrimonio Mundial en Peligro (también de la UNESCO) por la construcción en altura que amenaza, justamente, su valor excepcional.
La red de metro (U-Bahn) también incluye tranvías y colectivos. Las líneas 1 y 2 de tranvías realizan un recorrido arquitectónico. Abono semanal (7 días): a partir de €25,20. Ticket simple: €2,40.
Precios de los museos, entre 15 y 23 euros. Hay un pase de 50 euros para tres museos, Three Museums Pass.
Anantara Palais Hansen Vienna, sobre Ringstrasse. Elegante, patrimonial, proyectado por Theophil Hansen. A 15 minutos a pie del centro histórico. Theo's Lounge & Bar, en Schottenring 24. Cafés históricos: Café Central y Café Prückel.
Fuente: La Nación
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