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Viento zonda en Jujuy: recomendaciones de salud para protegerse de la sequedad y el calor

El ingreso de aire cálido y seco a la provincia eleva bruscamente la temperatura y reseca el ambiente, lo que agrava cuadros respiratorios, altera la presión arterial y aumenta el riesgo de deshidratación.

Por El Tribuno de Jujuy3 min de lectura
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Viento zonda en Jujuy: recomendaciones de salud para protegerse de la sequedad y el calor
Viento zonda en Jujuy: recomendaciones de salud para protegerse de la sequedad y el calor · Foto: El Tribuno de Jujuy

El viento zonda es un fenómeno meteorológico típico de la temporada seca en Jujuy: genera ráfagas intensas, sube la temperatura de forma abrupta y reduce drásticamente la humedad ambiente. Esa combinación de calor y sequedad tiene un correlato directo en la salud de la población, especialmente en los grupos más vulnerables.

Las personas con enfermedades respiratorias crónicas —como el asma— suelen notar un agravamiento de sus síntomas habituales, ya que la sequedad debilita las mucosas de la nariz y la garganta y facilita el ingreso de polvo y alérgenos transportados por el viento.

A esto se suma el efecto sobre el sistema cardiovascular: las variaciones bruscas de la presión atmosférica pueden generar vasodilatación, taquicardia y desestabilización de la presión arterial, por lo que los pacientes hipertensos o con antecedentes cardíacos deben extremar los cuidados y mantener sus tratamientos habituales durante estos episodios.

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Entre los efectos más reportados por la población durante los días de viento norte se destacan:

Dolor de cabeza y sensación de decaimiento general.

Sequedad ocular, irritación en la piel y labios agrietados.

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Congestión nasal, tos, estornudos y otros síntomas alérgicos.

Dificultad para conciliar el sueño.

Deshidratación silenciosa, particularmente en niños y adultos mayores, por la mayor pérdida de líquidos a través de la respiración y la transpiración.

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Alteraciones anímicas, irritabilidad y cuadros de ansiedad leve a moderada durante las jornadas de ráfagas sostenidas.

Especialistas consultados por medios regionales señalan además que el descenso de la presión atmosférica puede generar una sensación similar a la que se experimenta en altura, con dolor de cabeza, vértigo y falta de aire, sobre todo en personas más sensibles a los cambios de presión.

Hidratarse de forma constante. Tomar agua segura durante todo el día, sin esperar a sentir sed, y evitar bebidas azucaradas, alcohólicas o con exceso de cafeína.

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Cuidar el hogar. Mantener puertas y ventanas cerradas para bloquear el ingreso de polvo, y usar recipientes con agua o humidificadores caseros para atemperar el ambiente interior sin generar corrientes de aire intensas.

Proteger las vías respiratorias y los ojos. Usar soluciones salinas nasales para limpiar las mucosas, y anteojos o pañuelos al salir para reducir el contacto con el polvo en suspensión.

Evitar el esfuerzo físico intenso al aire libre, en particular durante las horas de mayor calor y viento, y priorizar una alimentación liviana.

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No descuidar los tratamientos médicos habituales, especialmente en personas hipertensas o con patologías respiratorias, y consultar al médico ante síntomas persistentes o intensos.

Desde los organismo de salud  insisten en la hidratación constante como principal medida preventiva frente al viento zonda. En la misma línea, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda —ante olas de calor y fenómenos similares— hidratarse con mayor frecuencia que la habitual, evitar la actividad física intensa y no exponerse al sol en las horas centrales del día, entre las 10 y las 16 horas.

También se advierte que debe solicitarse atención médica si aparecen signos de alarma como temperatura corporal superior a 39°C, náuseas o vómitos, mareos, desmayos, sed intensa con sequedad bucal, sudoración excesiva o dolor de cabeza persistente.

En experiencias similares registradas en provincias vecinas ante el ingreso de vientos como el Zonda o el Norte, los ministerios de Salud locales agregan otras recomendaciones: usar ropa liviana y de colores claros, proteger la cabeza al salir, asegurar una buena ventilación de los ambientes cerrados sin generar corrientes fuertes, y en el caso de bebés y niños pequeños, aumentar la frecuencia de la lactancia y evitar que permanezcan en ambientes muy calurosos.

También se recomienda precaución adicional en el espacio exterior: evitar zonas con árboles por el riesgo de caída de ramas, mantenerse alejado de cables que pudieran haberse cortado por el viento, y no manipular materiales inflamables ni generar chispas, dado que la sequedad ambiental incrementa el riesgo de incendios.

Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares o hipertensión son los grupos que requieren mayor atención durante los episodios de viento norte, tanto por la mayor exposición a la deshidratación como por la posibilidad de descompensaciones respiratorias o cardiovasculares.

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Fuente: El Tribuno de Jujuy

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