Tucumán busca aliviar el impacto de los aumentos nacionales de energía
La luz viene pegando fuerte: las decisiones nacionales sobre el precio de la energía llevaron a subas del componente eléctrico del 9% para hogares y del 36% para comercios en mayo, y los aumentos siguieron impactando después. Jaldo vuelve a Casa Rosada para exigir un régimen especial que alivie el bolsillo durante el verano.

Con cada aumento, la factura pesa un poco más. Y ahora Jaldo vuelve a plantarle a Nación el reclamo de los tucumanos: que vivir bajo temperaturas de 40 grados no termine significando pagar boletas imposibles durante todo el verano.
El gobernador participará este martes de una nueva negociación entre los mandatarios del Norte Grande y la Casa Rosada. Sobre la mesa estará la creación de un régimen de “zona cálida”, pensado para subsidiar parte del consumo eléctrico extraordinario que tienen Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y el resto del NOA y NEA durante los meses más calientes.
El reclamo aparece después de fuertes modificaciones tarifarias. En mayo, una resolución de la Secretaría de Energía nacional elevó los precios mayoristas y produjo en Tucumán un incremento estimado del 9% para los hogares y del 36% para comercios, pymes e industrias en el costo energético trasladado a las facturas.
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Meses después, las facturas residenciales llegaron a mostrar una variación tarifaria acumulada de alrededor del 38% desde fines de abril: 20% por el mayor precio de la energía y 18% por la revisión de distribución. Para comercios y tarifas generales, el salto fue cercano al 44%, con un aumento del 26% en el componente energético.
A eso se agrega el nuevo esquema nacional de subsidios. Para agosto, el Gobierno nacional mantuvo una bonificación extraordinaria del 16,59% sobre un consumo base de 300 kWh para los beneficiarios del régimen focalizado, dentro del proceso de reestructuración de los subsidios energéticos.
El problema tucumano aparece cuando llega el calor. Un hogar que consume entre 100 y 300 kWh en buena parte del año puede pasar a gastar 500 o 600 kWh en verano, alrededor de un 75% más. No es un lujo: con temperaturas extremas, refrigerar una vivienda pasa a ser una necesidad cotidiana.
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Por eso Jaldo y los gobernadores norteños buscan que Nación reconozca esa diferencia y financie un alivio específico. El costo estimado para aplicar el beneficio en el NOA ronda los US$90 millones anuales, según los cálculos difundidos por autoridades tucumanas.
Mientras Nación sigue definiendo el precio mayorista de la energía y el esquema de subsidios, Jaldo vuelve a Buenos Aires con una prioridad: que el costo de esas decisiones no termine aplastando el bolsillo de los tucumanos cuando llegue el próximo verano.


