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Las habitaciones de la Difunta que guardan grandes donaciones y sólo unos pocos han podido ver

En el paraje, detrás de las capillas, una serie de depósitos conserva donaciones de gran valor y tamaño que no están accesibles al público de manera cotidiana. Un recorrido, en fotos.

Por Daiana Kaziura5 min de lectura
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Las habitaciones de la Difunta que guardan grandes donaciones y sólo unos pocos han podido ver
Las habitaciones de la Difunta que guardan grandes donaciones y sólo unos pocos han podido ver · Foto: Tiempo de San Juan

Todos los meses, miles de sanjuaninos y promesantes llegan al paraje de la Difunta Correa, suben sus escalinatas, recorren el paseo comercial y se acercan a las capillas y al museo. Sin embargo, detrás de ese circuito habitual, en una zona que permanece cerrada al público, se encuentran una serie de galpones donde se conservan vehículos donados y objetos especiales.

Tiempo de San Juan junto al historiador Cristian Rubia, autor del libro "La Meca Vallecito. El sitio sagrado de la Difunta Correa", tuvo acceso a esos depósitos, que permanecen habitualmente bajo llave y están organizados para garantizar la conservación de las donaciones. Allí se guardan verdaderos tesoros que forman parte de la historia de fe de quienes llegaron hasta el paraje ubicado en Vallecito, Caucete.

De motos con los plásticos todavía colocados a bicicletas de características poco habituales y costosas, pasando por colecciones de discos firmados, espadas y tubos repletos de sticks de hockey, los objetos acumulados son tan variados como las historias detrás de cada donación.

Muchos permanecieron guardados durante décadas. Hace algunos años, una parte de ellos fue seleccionada, clasificada y acondicionada para ser exhibida al público, aunque esas muestras sólo se realizan durante algunos fines de semana o en ocasiones especiales.

En la explanada central, ubicada entre los galpones, se encuentran los autos. Hay vehículos de distintas épocas, marcas y colores, acomodados de manera tal que puedan conservarse en las mejores condiciones posibles.

Aunque permanecen estacionados durante largos períodos y muchos llevan años sin ser encendidos, forman parte de las donaciones que continúan resguardándose dentro del predio.

A uno de los lados se encuentra el galpón destinado a las motos. Sus historias particulares muchas veces se desconocen. Al momento de recibir una donación, se realiza el registro correspondiente para garantizar su organización y conservación, pero los promesantes no siempre cuentan el motivo por el que decidieron entregar determinado objeto y, en muchos casos, prefieren mantener su identidad en reserva.

Lo que llama la atención es el estado de varios de esos vehículos. Algunos se encuentran en muy buenas condiciones y otros prácticamente no tuvieron uso.

Enfrente se encuentra el espacio destinado a las bicicletas. En una provincia donde el ciclismo ocupa un lugar destacado dentro del deporte, el galpón sorprende por la cantidad y variedad de ejemplares.

Entre los objetos más llamativos hay bicicletas de trabajo, algunas con carros y equipamiento especialmente adaptado para distintas actividades. También hay una pieza construida íntegramente en madera.

Pero hay una que ocupa un lugar especial: una bicicleta deportiva de competición cuyo valor de mercado supera el millón de pesos. La historia detrás de esa donación también es particular. Marcelo Galván, encargado de la recepción de las donaciones y del orden general del predio, contó que encontraron la costosa bicicleta casi por casualidad.

"Siempre hacemos recorridos en el paraje y, en esa tarea, subimos las escaleras. Al lado de la imagen principal encontramos la bicicleta estacionada. La había dejado allí como regalo, sin pasar por la zona de registros, así que la trajimos y la inscribimos como donante anónimo", relató.

El tercer espacio reúne objetos de menor tamaño, aunque no menos particulares. Allí se pueden encontrar desde antiguos teléfonos y máquinas de escribir hasta discos, tocadiscos e instrumentos musicales.

Entre estos últimos sobresale la cantidad de guitarras que forman parte de las donaciones. También hay una colección de sables, muchos de ellos con el nombre de sus antiguos dueños grabado en el mango.

"La gente deja de todo y nosotros nos encargamos del registro y de resguardarlo según el orden que tenemos establecido. Hace unos cinco años, todo esto estaba amontonado. Pero con el tiempo logramos clasificarlo y ubicarlo para su exposición y conservación. Realmente hay de todo", contó Marcelo.

La variedad de objetos permite dimensionar la particularidad de las donaciones que llegan al paraje: algunas tienen un valor económico concreto, mientras que otras adquieren importancia por la historia personal o simbólica que representan para quien decidió entregarlas.

En el Paraje Difunta Correa funciona la Casa de Bienvenida, donde se reciben las donaciones y también se brinda información turística a quienes llegan al lugar.

Según el tipo de objeto, las donaciones se clasifican en diferentes categorías.

Por un lado, están las reutilizables, como agua, materiales de construcción, alimentos, pelo y elementos de ortopedia. Estos recursos son utilizados para el mantenimiento del paraje o destinados a instituciones benéficas.

Por otro, están las simbólicas, entre las que se encuentran vestidos de novia, vajillas, trofeos, camisetas, títulos, casitas y camiones, entre otros objetos. Estas piezas se conservan para enriquecer el patrimonio cultural del lugar y pueden ser exhibidas en el Cuadro de Capillas o en el Museo de la Fe.

También están los bienes de valor, como autos, motos y alhajas, que son resguardados y destinados a los espacios de exposición correspondientes. En tanto, el dinero recibido como donación se utiliza para contribuir al mantenimiento, la limpieza y la seguridad del lugar.

La política de donaciones busca garantizar una administración clara y ordenada de las muestras de fe de los promesantes. Para ello, cada entrega queda registrada de manera detallada con los datos correspondientes.

Ese sistema permite mantener la trazabilidad de las donaciones, conocer su procedencia cuando el donante decide identificarse y, al mismo tiempo, garantizar su conservación en depósitos diferenciados según el tipo de objeto.

La misteriosa capilla de la gitana en la Difunta Correa, un espacio del que casi nadie habla y que permanece cerrado

La misteriosa capilla de la gitana en la Difunta Correa, un espacio del que casi nadie habla y que permanece cerrado

Fuente: Tiempo de San Juan

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