Lula volvió a su cuna política para lanzar la campaña por un cuarto mandato en una elección cada vez más ajustada
Lula inició en Vila Euclides su campaña por un cuarto mandato en Brasil. El último sondeo lo mantiene primero...

Luiz Inácio Lula da Silva volvió este domingo al lugar donde comenzó a construirse su historia política para iniciar formalmente la campaña con la que buscará un cuarto mandato como presidente de Brasil.
El escenario elegido fue el estadio 1º de Maio, la histórica Vila Euclides de São Bernardo do Campo, en el corazón industrial del ABC paulista, donde Lula encabezó a fines de la década de 1970 las grandes huelgas metalúrgicas que lo transformaron de dirigente sindical en una figura política nacional.
A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) inicia así su séptima campaña presidencial, acompañado nuevamente por Geraldo Alckmin como candidato a vicepresidente y con el objetivo de permanecer en el Palacio del Planalto hasta 2030.
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La elección del lugar no fue casual. La campaña adoptó como lema para la jornada "Onde tudo começou" -"Donde todo comenzó"-, mientras que el eslogan general será "O Brasil pronto para mais", una combinación que intenta unir la memoria del Lula sindicalista con la promesa de un nuevo ciclo político.
HISTÓRICO! O retorno de Lula onde tudo começou. O operário virou presidente da República. Está lançada a campanha pelo tetra! 🇧🇷 pic.twitter.com/wFJn5mOuL8
— PT Brasil (@ptbrasil) August 16, 2026
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La imagen buscada por el PT tiene una referencia histórica precisa. El 13 de marzo de 1979, Lula, entonces presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema, habló ante alrededor de 60.000 trabajadores en Vila Euclides durante el comienzo de una huelga que paralizó a cerca de 200.000 obreros. Aquel proceso contribuyó a convertirlo en referente nacional, impulsó la reorganización del movimiento sindical brasileño durante los últimos años de la dictadura y antecedió a la fundación del Partido de los Trabajadores en 1980.
Cuarenta y siete años después, la campaña recurrió deliberadamente a esa biografía. Durante el acto se proyectaron imágenes de las huelgas de 1979 y un video en el que el Lula actual aparecía dialogando simbólicamente con aquel dirigente sindical del pasado.
La convocatoria reunió, según estimaciones recogidas por medios brasileños, entre 20.000 y 30.000 personas, y contó con dirigentes históricos del PT, aliados políticos y candidatos de la coalición oficialista.
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Lula pronunció un discurso de unos 35 minutos, considerablemente más breve que el realizado durante la convención partidaria del 2 de agosto, y alternó recuerdos personales con propuestas para un eventual nuevo mandato.
Aunque el tono emocional dominó buena parte de la jornada, la soberanía nacional volvió a ocupar un lugar central en la construcción electoral de Lula. Durante el acto, el mandatario defendió que la explotación de los minerales estratégicos utilizados en tecnologías avanzadas genere beneficios para la población brasileña y retomó una agenda que ya había planteado durante la convención del PT a comienzos de agosto.
Fue precisamente en aquella convención -y no en el acto de este domingo- donde Lula había desarrollado de manera más extensa su propuesta de reforzar las capacidades nacionales de Defensa, la industria militar y la autonomía tecnológica de Brasil. Esta distinción resulta relevante porque algunas versiones difundidas fuera de Brasil atribuyeron al lanzamiento de campaña frases que en realidad fueron pronunciadas dos semanas antes.
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En Vila Euclides, el Presidente puso también el acento en seguridad pública y reiteró que pretende crear un Ministerio específico si el Congreso aprueba la reforma constitucional actualmente en discusión. Lula aseguró que había conversado recientemente sobre la iniciativa con el presidente del Senado, Davi Alcolumbre.
El escenario elegido encierra, sin embargo, una paradoja electoral. São Bernardo do Campo continúa siendo la cuna simbólica del lulismo, pero dejó de constituir la fortaleza política que alguna vez fue para el PT.
Durante los años de mayor expansión territorial, el partido llegó a gobernar cinco de los siete municipios del ABC paulista. En las últimas elecciones municipales, en cambio, el candidato petista a la alcaldía de São Bernardo terminó tercero y el PT solamente consiguió ganar en Mauá dentro de la región.
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Por eso, el regreso a Vila Euclides puede leerse no solamente como un ejercicio de nostalgia electoral, sino también como un intento por reconstruir el vínculo con las bases sociales y territoriales que acompañaron el nacimiento del partido y que ya no responden de manera automática al espacio político de Lula. Esta es una inferencia a partir del retroceso electoral del PT en el ABC y de la estrategia simbólica elegida para el lanzamiento.
La puesta en escena también dejó señales de la estrategia que pretende desarrollar el oficialismo durante los próximos meses. La primera dama Rosângela "Janja" da Silva tuvo un papel relevante y realizó incluso una referencia pública a Marisa Letícia, fallecida exesposa de Lula y una figura vinculada históricamente con los comienzos del PT.
También participaron dirigentes como Simone Tebet y Marina Silva, mientras la campaña busca aumentar su llegada entre las mujeres después de las críticas internas que había generado la escasa presencia femenina durante la convención partidaria.
Lula volvió además a condenar la violencia contra las mujeres, mientras que sus estrategas consideran a los votantes jóvenes otro de los sectores decisivos para ampliar la base electoral. La intención es recuperar ante generaciones que no vivieron las huelgas del ABC una faceta de dirigente rebelde y surgido por fuera de las estructuras políticas tradicionales.
El componente histórico del lanzamiento convive con una realidad mucho más inmediata: Lula sigue encabezando las encuestas, pero la distancia frente a Flávio Bolsonaro se redujo y un eventual balotaje aparece hoy abierto. La última encuesta Genial/Quaest, divulgada el viernes 14 de agosto y realizada entre el 10 y el 13 sobre 2.004 entrevistados, ubicó al presidente con 38% de intención de voto en primera vuelta, frente al 31% del senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
En una simulación de segunda vuelta, la diferencia se reduce todavía más: Lula alcanza 43% y Flávio Bolsonaro 40%, una distancia que se encuentra dentro del margen de error de dos puntos porcentuales y configura un escenario de empate técnico.
La encuesta también muestra que ninguno llega a la campaña con bajos niveles de rechazo: 54% declara que no votaría a Flávio Bolsonaro y 52% rechaza a Lula. Además, 48% desaprueba la gestión presidencial y 46% la aprueba.
Flávio Bolsonaro inició este mismo domingo su campaña en otro escenario cargado de simbolismo: la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, uno de los principales puntos de movilización del bolsonarismo durante los últimos años. Allí centró buena parte de su discurso en la seguridad pública y en la defensa del legado político de su padre.
Así, los dos candidatos que hoy encabezan las encuestas comenzaron la campaña desde sus respectivos territorios simbólicos: Lula regresó al ABC obrero que lo llevó a la política; Flávio Bolsonaro eligió uno de los escenarios que consolidaron la movilización de la derecha brasileña.
Para Lula, sin embargo, el regreso tiene una carga adicional. No sólo busca renovar el mandato presidencial: intenta reconstruir, casi cinco décadas después, la conexión entre su historia personal y un electorado brasileño muy diferente del que llenó Vila Euclides en 1979.
La incógnita que comenzará a despejar la campaña es si aquella biografía todavía puede transformarse en votos nuevos. Con la ventaja del oficialismo reducida y un balotaje que las encuestas ya muestran dentro del margen de error, el cuarto mandato que Lula busca a los 80 años aparece mucho menos asegurado que el simbolismo del escenario elegido para comenzar a disputarlo.
Fuente: Medios Digitales
Fuente: Primera Edición
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