Milei incendió la relación con Brasil: el canciller de Lula habló de una agresión sin precedentes
Mauro Vieira salió al cruce del Presidente argentino luego de sus ataques contra Lula da Silva y su respaldo público al bolsonarismo. En Brasil califican el episodio como una intromisión política y una provocación inédita en la historia entre ambos países.

Javier Milei volvió a quedar en el centro de una tormenta diplomática. Esta vez, el conflicto estalló con Brasil, el principal socio comercial de Argentina en la región, luego de sus declaraciones contra Luiz Inácio Lula da Silva y su participación en un acto ligado al bolsonarismo.
El canciller brasileño Mauro Vieira fue contundente y sostuvo que las provocaciones de Milei “no tienen antecedentes en 200 años de historia de relaciones bilaterales”. La definición elevó el tono del conflicto y dejó en evidencia el profundo malestar del gobierno de Lula.
La polémica se originó durante la visita de Milei a Brasil, donde el Presidente argentino respaldó a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y lanzó duros ataques contra Lula. En su discurso, lo llamó “Don Lula”, “zurdo”, “ladrón” y “El Presidiario”, además de advertir sobre las consecuencias políticas de un eventual triunfo del actual oficialismo brasileño.
También te puede interesar: Kristalina Georgieva destacó la solidez del programa económico
Para el gobierno brasileño, esas expresiones no fueron solo una provocación personal contra Lula, sino una intervención directa en la política interna de Brasil. Desde el entorno del presidente brasileño remarcaron que el vínculo entre Estados debe sostenerse más allá de las diferencias ideológicas entre mandatarios.


La escalada vuelve a poner bajo presión la relación bilateral. Argentina y Brasil comparten una agenda clave en comercio, industria, energía, integración regional y Mercosur. Sin embargo, los choques políticos entre Milei y Lula vienen complicando un vínculo estratégico para ambos países.
Con la respuesta de Vieira, Brasil decidió subir el tono y dejar constancia pública del malestar. La frase sobre los “200 años” expone que, para Itamaraty, el conflicto ya no puede leerse como una simple pelea discursiva: se trata de una crisis diplomática que amenaza con seguir escalando.


